Crostini con i fegatini: el rey del antipasto toscano

Hubo un tiempo donde no se comía en los platos. La costumbre de usar platos donde apoyar las comidas tiene su origen en la época medieval mientras que en la época de los Romanos por ejemplo, las mesas de los banquetes estaban prácticamente vacías: la carne y el pescado eran servidos sobre grandes bandejas desde donde cada persona tomaba lo que le apetecía y se lo comía. Al final estas bandejas recogían salsas de distintos tipos, aceite, y trocitos de carne que juntos adquirían sabores deliciosos. Se solía poner estas mezclas sobre rodajas de pan viejo, que previamente venia calentado y mojado en un caldo o en el mismo vino, para que fuera comestible. Y es así como nacieron i crostini.

Actualmente en Italia este plato se consume con mucha frecuencia y se prepara con diferentes ingredientes según el territorio de origen: crostini con i fegatini, crostini al pomodoro, crostini con stracchino e salsiccia, crostini con polenta, crostini con champiñon, crostini con cavolo nero, bruschetta etc…etc… son los platos mas populares de mi región, sin embargo el elenco podría seguir de manera indefinida si cambiáramos de zona. Además la preparación de la base del sofrito puede variar según el gusto: por ejemplo la tradición obligaría a usar aceite sin embargo muchos usan mantequilla. Por contra, hay quienes a la cebolla añade en el sofrito otros ingredientes como apio, zanahoria, perejil y un poco de salsa de tomate fresco. Sobre el tema del vino hay quienes prefieren el rojo, otros el blanco, y algunos usan el vinsanto o el vino marsala. También sobre el pan hay diferentes opiniones: Unos usan el pane casalingo, otros la frusta bianca, otros prefieren tostar el pan, hay quienes lo fríen con la mantequilla, quienes como decía anteriormente prefieren mojarlos en un caldo o en el vino, quienes los sirven frio….etc etc.

Foto di crostini con i fegatini

En la zona de la Toscana el antispasto mas famoso se hace con paté de hígado de vaca, concretamente este invierno mi madre lo preparo’ con mucho cuidado para todo nosotros. Ha usado 400 gr de hígado de vaca triturado, una cebolla, cuatro hojas de salvia, dos anchoas, unas cucharadas de alcaparras, dos cucharadas de aceite y un poco de sal. Ha mezclado estos ingredientes y los ha puesto en una olla calentándolos durante 20 minutos. Posteriormente, los ha triturado y puesto otra vez sobre el fuego durante 5 minutos y finalmente ha añadido 10 gr de mantequilla y un poco de caldo de carne, para que se ablandara el sabor fuerte del hígado. Tras haber mezclado todo y esperado el tiempo necesario para que la masa pudiera absorber el caldo, ha tostado el pan casalingo donde ha puesto el paté.

Y ya tenemos el plato terminado, ¡listo para ser servido!

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