I’ ritrovino de’ Servi en Florencia

I’ Ritrovino de’ Servi es quizás uno de los sitios en Florencia mas conocidos por sus especialidades toscanas. El pasado diciembre, yo también quise pasarme por allí empujado por la curiosidad sobre este local y sobre todo deseando probar la “schiacciata toscana all’olio” (pincha aquí para ver un video fácil y explicativo sobre la receta de la “schiacciata toscana all’olio”) otro plato fuerte de este bar.

Expliqué mi dieta vegetariana a los cocineros y Simone, uno de los dos socios del bar fue muy agradable y profesional en ofrecerme  una “schiacciata” que tenia los siguientes ingredientes: berenjenas y calabacines horneados, humus de garbanzos, alcachofas en vinagre, ensalada y unos tomates secos aliñado. El resultado fue una gozada del paladar por la textura del pan y la delicadeza de los sabores de los ingredientes entre los cuales destacaban estos últimos. Pude aprender que se trataba de i pomodirini secchi di Puglia, una receta que se usa en la región Puglia, en donde “ i pomodori di San Marzano” suelen ser acompañados, dentro del aceite, por aceitunas negras, alcaparras y algunas especias como ajo y pimiento triturado.

Nos encontramos en Via dei Servi 89/R ( mapa porque justo al final de esta calle, en el año 1234, algunos nobles fundaron la orden religiosa de “I Servi di S. Maria”.  Durante la construcción de la “cupola del Brunelleschi” fue ocupada por la rampa que se usó  para subir los materiales necesarios para la edificación de “la Cattedrale di Santa Maria del fiore”.  Ademas en el numero cívico 17 de la misma, una inscripción recuerda que allí vivió “Tommaso Guidi”, conocido como “Masaccio”. 

Al final de la calle la Plaza SS. Annunziata ofrece algunos de los mas importantes edificios renacentistas: la iglesia de la “SS Annunziata”, la hermandad de “i Servi di Maria” y el “Spedale degli Innocenti”, primero orfanato de Europa, construido  a partir del proyecto de “Brunnelleschi”  en el 1419 y que todavía aloja dos guarderías, tres casas de acogida para niños de madres con dificultades y algunas oficinas de la Unicef.

En la esquina izquierda de la fachada del Instituto es posible encontrar la “finestra ferrata”, es decir la ventana, ahora cerrada, por la cual los niños que eran abandonados venían introducidos dentro del edificio por las madres desesperadas. Se cuenta que estas ultimas solían dejar junto con el niño una moneda rota por la mitad con la cual en tiempos mejores se esperaba reunirse con la criatura. La ventana fue tapiada definitivamente en junio del 1875.

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