Un desayuno en la “Gelateria Vivoli”

Desayunar en el casco antiguo de Florencia el domingo por la mañana es uno de los placeres que os consejo saborear. Hacerlo en la ” Gelateria Vivoli” tiene un gusto especial. Estamos en pleno barrio “Santa Croce”,uno de los más típicos de Florencia. Entrar dentro del “ Vivoli” significa entrar dentro de un siglo de vida, una historia que en el bien y en el mal se ha cruzado con la de su ciudad.

En 1929 la familia Vivoli compró esta tienda para vender leche, en 1932 el Señor Raffaello tentó la suerte con el helado y tuvo éxito. La aluvión del ‘67 puso a dura prueba la tenacidad de la familia, que todavía supo resurgir: hoy esta heladería es uno de los sitios del barrio màs frecuentado por los florentinos y los turistas. Entro en su página web y descubro cómo esta gente hacía el helado cuando no había frigoríficos. En la zona del “Saltino”, en pleno “Appennino Tosco-Emiliano”, había  vascas que se llenaban de agua. Durante el invierno el agua se congelaba y el hielo que se formaba estaba siendo extraído y guardado en sitios subterráneos, para que se conservara hasta el verano, cuando se transportaba a la ciudad.

Un consejo para el desayuno? Pues en mi opinión el clásico “cappuccino” y cruasán o en alternativa “sfogliatina” con arroz o crema. No encontraráis un tamaño muy generoso, pero la intensidad del gusto lo compensará. Hay también tartas, como por ejemplo el clásico “millefoglie”. Los helados están muy buenos: hay que decir que no tienen conos, sino solo vasos y esto ha irritado algunas almas florentinas que, por si acaso no lo sabéis, son bastante susceptibles. 

Todo en Florencia tiene una historia, incluso la calle donde se encuentra la “Gelateria Vivoli”. La calle se llama “Via Isole delle Stinche”. Le “Stinche” era el nombre de la cárcel que aquí se encontraba y que ahora se ha convertido en un famoso teatro de Florencia, el “Teatro Verdi”.

Los vestigios màs importantes de la cárcel de le “Stinche” se encuentran en un tabernáculo que aún hoy existe, al lado de la tienda, lo podéis mirar entre “Via Ghibellina” y “Via delle Stinche” a lo largo del camino que antiguamente llevaba los condenados a muerte al Palacio del “Bargello”. El autor del tabernáculo, Giovanni di San Giovanni, quiso representar a sí mismo entre los personajes de la escena, donde podemos también leer la frase latina “Oportet misereri“, es decir, “tened compasión por los miserables”. Un homenaje a todos los prisioneros de una de las cárcel mas célebre de Florencia.

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